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Por Luis Manuel Toto Pólito

San Andrés Tuxtla, Ver.- El padre fundador de los Misioneros Apóstoles de la Palabra Flaviano Amatulli Valente, será sepultado este martes en la iglesia Catedral de San Andrés Tuxtla, sede de la misma diócesis una vez que se realice su funeral de cuerpo presente a las 12 horas.

El presbitero incardinado en esta diócesis y quien falleció la noche del viernes 1 de junio en la Ciudad de México a los 80 años, llegó a la ciudad este día alrededor de las 11 horas y permanece en la Casa del Apóstol en la colonia el Arenal, lugar que fundó y hasta donde fue llevado para darle el último adiós. Ahí se realizan misas y reconocimientos de sus seguidores.

Antes de fallecer, fue su deseo ser sepultado en la iglesia Catedral, por ello el obispo Fidencio López Plaza instruyó los preparativos coordinados para otorgar cristiana sepultura al misionero y sus restos descansen en paz, al pie de la Santísima Virgen de Guadalupe

El padre Flaviano Amatulli Valente nació en Conversano, Bari (Italia) el 23 de mayo de 1938. Fue ordenado sacerdote en Milán el 26 de junio de 1965. Estudió Teología Dogmatica y Comunicacional. Llegó a México el 9 de enero de 1968.

Por siete años fue director de la revista Esquila Misional y durante cinco años ejerció su ministerio con los indígenas Chinantecos de Oaxaca. A partir de 1975 comenzó a fundar centros de formación para laicos.

El 2 de julio de 1978 fundó el Movimiento Eclesial «Apóstoles de la Palabra».

En 1986, los Obispos de México (CEM), lo nombraron Coordinador del Departamento de la Fe frente al proselitismo Sectario que se da en México, dependiente de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de México.

Es autor de unas 90 obras, entre libros y folletos, que tratan de religiosidad popular, antropología, evangelización, catequesis, Biblia y apologética, en defensa de la fe y de la Iglesia frente al creciente número de sectas.

Se dedicaba a promover a nivel internacional la acción de la Iglesia para hacer frente al problema de las sectas.

Su experiencia de Dios lo llevó a decir: “No temo a la muerte, la espero. Muchos posiblemente le temen porque no han entendido que la vida futura es mejor que esta vida, no conocen la palabra de Dios y viven a su modo. La vida futura es lo máximo” (P. Amatulli). Esto lo afirmó en su lecho de dolor y agonía con una firme esperanza cristiana.

El Padre Flaviano estaba incardinado a la Diócesis de San Andrés Tuxtla, pero vivía como misionero de la Iglesia a donde el Espíritu lo guiaba. Cabe recordar que Mons. Guillermo Ranzahuer en sus inicios de misionero lo recibió en este terruño de los Tuxtlas donde sus apóstoles tienen presencia.

 

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